Que los ciudadanos están cada vez más alejados de los políticos no es ninguna novedad. Escribo mientras veo el debate electoral en directo y antes de que acabe. Me considero una persona de izquierdas, por convicción propia y por tradición familiar pero siento cómo la política se ha convertido en algo alejado del día a día de las personas normales que estudian o trabajamos. Los políticos, con el miedo en el cuerpo por la alta abstención que se prevé en las elecciones del próximo 9 de Marzo, han pactado volver a la televisión, eclipsando toda noticia que no sea la del debate televisivo. Quizá en el fondo tienen miedo de lo que pasó en las últimas elecciones al Parlament de Catalunya de 2006 donde quien realmente ganó fue la abstención.

El debate aún no ha acabado (son las 23.15 horas) pero estoy seguro que mañana los periódicos tendrán entre sus portadas titulares sobre quién ganó el debate, quien fue derrotado y harán un exhaustivo repaso de lo que el debate dio de sí.
No me gusta hablar de política en un espacio público y -a priori- personal. Pero si ya no puedo opinar en mi propio blog, apaga y vámonos.
El debate es un “mira lo bien que lo he hecho” y “mira qué mal lo estás haciendo” y lo peor de todo es que se lee entre líneas un “y mira qué bien lo hicimos cuando estábamos nosotros” que creo que es la peor parte. En definitiva, pienso que este país no se aleja tanto de los hechos de la Guerra Civil, en tanto que hay dos bandos totalmente opuestos y con opiniones un poco radicales en contra de las otras. La verdad es que lo que más me cansa es tanta confrontación. Estoy seguro que cuando Zapateró habló de tensión realmente quería decir motivación, interés, ánimo… porque hasta ellos (PP y PSOE) se huelen que la abstención puede ser un factor sorpresa difícil de controlar (e imprevisible en resultados).
La verdad es que el debate me parece bastante más de lo mismo. Me los imagino en el cole: Zapatero siendo el aventajado de la clase. El niño sabelotodo que no para de hablar. Algo así como Fidel de Aída pero menos divertido. Rajoy debía ser el típico chivato rabioso al que te daban ganas de chafarle el bocadillo del desayuno en toda la cabeza con el papel de aluminio incluído. Hasta ahora el debate está siendo bastante reiterativo, donde se repiten una y otra vez lo que hacen y dejan de hacer unos y otros y me está empezando a parecer aburrido. Zapatero es bastante claro, aunque nada divertido, pero es que Rajoy me saca de quicio de lo cansino que es (y lo que más rabia me da es que va de “la gente normal no llega a fin de mes” o “los ciudadanos pagamos más por cosas que antes valían menos”). Pero bueno, ¿desde cuándo este personaje ha sido próximo al ciudadano? ¿Por qué ahora va de “amiguito” del ciudadano de a pie?

Y mientras, los nacionalistas (CiU algo más aventajado que el PNV) se están frotando las manos, ya que un empate técnico los hace imprescindibles para gobernar. Si esta última legislatura ha sido difícil gobernar, con un empate técnico y necesitando de varias coaliciones estoy seguro que el Parlamento se para.
Mientras, seguimos pagando peajes por circular por las autopistas, no encontramos plazas de guarderías públicas para nuestros hijos, las ayudas sociales no llegan a todo el mundo, cuesta más llegar a fin de mes (y no únicamente a aquellos que no saben el significado de la palabra ahorrar…). Los jóvenes mejor preparados de todos los tiempos de este país tienen la tasa de temporalidad más alta de Europa y unos sueldos de risa. No voy a hablar del precio de la vivienda, porque da para mucho. En fin, que hay tantas cosas por mejorar…
Mucho deben cambiar las cosas para que este país avance.
Enlaces de interés:
Descarga desde aquí los 100 motivos de Zapatero y los 234 de Mariano Rajoy.


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