El término estanflación es una de las palabras temidas en los círculos de los economistas. La estanflación se define como una situación de estancamiento de la economía y aumento de la inflación.
El término inflación se refiere a una subida generalizada de los precios de bienes y servicios, es decir que el coste de la vida aumenta. Lo que ayer costaba 1 euro hoy cuesta 1,10 euros. Los trabajadores por cuenta ajena (aquellos que trabajan para otros) que no tengan cláusulas de revisión salarial (si el coste de la vida sube un 1%, el salario debe subir un 1%) pueden empezar a pasarlo mal.
La situación actual de la economía no invita a fiestas: la crisis del sector inmobiliario (que muchos deseaban en esencia, pero no en consecuencias indirectas), la falta de liquidez de los bancos (se ha cortado el grifo de créditos hipotecarios), se empieza a destruir empleo y los bajos salarios hacen que muchas familias tengan que hacer más números que antes para llegar a fin de mes.

Se puede simplicar mucho la cosa: un sector en crisis –> más parados –> menor poder adquisitivo –> eliminación de gastos “superfluos” –> menor consumo –> empresas en números rojos –> sector en crisis. Y vuelta a empezar. Si a eso le sumamos que el coste de la vida cada vez se encarece más, se llega a una situación económica difícil de corregir. Si hace algún tiempo hablábamos de el “efecto pobreza” ahora ya podemos hablar de una “pobreza latente” referido a que la capacidad de ahorro es inexistente, con lo que se hace difícil afrontar el día a día; no hablemos de cuando tenemos gastos inesperados (la lavadora se estropea, se rompe una tubería…).
Por otro lado, una posible vía de escape como son los créditos al consumo (pagar poco a poco algo) están en unos límites bastante altos, con lo que difícilmente van a poder aliviar esta situación de tensión económica. Más aún cuando existe escased de liquidez, cosa que hace temer un aumento del número de morosos.
Una posible bajada del precio del dinero (interés) podría ayudar a respirar un poco mejor a aquellas familias hipotecadas, pero haría perder a aquellos ahorradores que invierten su dinero a plazo fijo. Es decir, como el banco me da pocos intereses por tener mi dinero ahí, lo gasto en consumo. Problema: el banco necesita el dinero de los ahorradores más que nunca; es por ese motivo que muchas entidades están ofreciendo planes de ahorro a un interés bastante alto, muy al límite del precio oficial, con lo que su margen de beneficios es mucho más estrecho. De toda esta situación, este último es un mal menor.

La situación no es nada buena, más si tenemos en cuenta que no se crean puestos de trabajo. De todas maneras este país es singular en algunos aspectos: muchas tiendas de ropa tienen letreros de “se necesita dependienta” o el sector de la hostelería también necesita mucha mano de obra. Recuerdo cuando estudiaba BUP, por 1996 que muchos de mis amigos (e incluso yo mismo) los fines de semana íbamos a sacarnos un dinero para nuestros gastos personales en bares, restaurantes, tiendas… Muchos ni tan sólo sabíamos qué era un fin de semana libre, puesto que colgábamos los libros a las 3 de la tarde del Viernes y nos enfundábamos un delantal de 7 de la tarde a 1 de la mañana. Y así el Sábado y el Domingo (algunos con suerte librábamos el Domingo por la tarde, que se dedicaba a estudiar en grupo o cambiar apuntes en una cafetería).
Estos trabajos de fin de semana los están copando inmigrantes. Mi pregunta es dónde están los jóvenes de ahora. ¿A caso no tienen necesidades “de la edad”? ¿Ya no se sacan el carné de conducir? ¿A caso no fuman, viajan, compran ropa o quieren una moto? En 1996 prácticamente nadie tenía teléfono móvil, lo cual representa un gasto extra ahora. Quizá esta generación está anclada en el “Papá, dame dinero para…” y lo de “¿Trabajar un Sábado yo?” esté a la orden del día.
Volviendo a la estanflación, la situación no es buena y va a ser difícil poder salir de la crisis que se avecina. Está claro que las crisis económicas afectan más a aquellas personas con menos recursos: jóvenes, ancianos e inmigrantes. Lo que no era de esperar es que también afectase a las familias. Lo único que puede hacer cambiar la tendencia es una hipotética bajada de los precios, algo difícil cuando el precio del petróleo está por las nubes. Cualquier idea para salir de ella, será bien recibida…
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