Nadie duda en los tiempos que corren que la situación económica global sea delicada. Ya sea por hipotecas basura, subprimes, deuda pública, troica, agencias de calificación, rating y otras palabrejas de las que hace tiempo pocos hablaban y prácticamente nadie conocía.

Esta situación tiene muchos culpables, pero lo peor que se cobra aún más víctimas. ¿Y la consecuencia? ¿En qué se traduce?

Los mercados financieros desconfían de los países en los que una agencia foránea asegura que no dará garantías de pago de una deuda. ¿Qué hace la UE?  Mejor dicho, ¿qué mandan hacer Francia y Alemania? Los países que -es cierto, tiran del carro de la economía- son más fuertes están indirectamente desmembrando la coesión Europea, comportándose como acusador y como un padre que sólo sabe echar broncas a su hijo. Y todos a callar, no vaya a ser que los próximos seamos los PIGS, que ya estamos en el punto de mira de hace tiempo. Por cierto, cuando alguien nos bautizó se olvidó de Italia. Ah, pero bueno, en Italia gobernaba la derecha, con lo que “no era exactamente lo mismo”. ¿Se habrán cansado del amigo Berlusconi y le meten caña inflando los puntos básicos de su deuda? Qué bien, ahora que hemos adoptado un nuevo hermano nos podremos llamar PIGSI, PIGIS, GIPSI o mejor: GIPIS. ¡Si es que los países que tenemos un modelo de bienestar residual nos hemos comportado como unos auténticos Hippies!

Es curioso ver qué políticas han adoptado el resto de países: en Portugal el transporte público ha subido una media del 25% y parte de las pagas de Navidad se van esfumar. En Irlanda los jóvenes se van a otro país en busca de un futuro mejor; Grecia está haciendo recortes en las pensiones y servicios públicos. Sospechoso que excepto Italia, el resto de países tenían gobiernos de izquierdas.

¿Y España?

Aunque la situación no es tan crítica como la de Grecia, nos estamos “agreciando”. Eso sí, si lo hacemos poco a poco parece que no es tan doloroso. Para empezar bajamos los salarios a los funcionarios un 5%, luego damos dinerito a los bancos para que fluyan (que fluyan sus balances, pero cuidado y no se equivoquen y den dinero a empresas), seguimos con un aumento del 2% del IVA general, subimos la tarifa de la luz -que a día de hoy sigue teniendo un IVA de lujo-. Después cambiamos la constitución sin consultárselo a nadie, ¿para qué? Juan Palomo total.

Y como que vamos plegando,  que se coman el marrón los que lleguen el 20N, y  mientras que sean ahora las CCAA las que tomen el relevo: Castilla la Mancha aprieta a las farmacias, Madrid a los profesores y Catalunya a los profesionales sanitarios. Catalunya ayer se inventó dejar de pagar (ellos lo llaman postponer el pago) 2 meses a las residencias y centros de discapacitados. Toda una lección de protección social a los más débiles.

¿Y ahora qué?

Pues lo peor es la estanflación de ideas que hay. Quien dirige está demasiado ocupado haciendo recortes como para pensar en creación de empleo. Ni una sola medida para incentivar a los emprendedores, empresas solicitando créditos ICO imposibles de conseguir, profesionales de los servicios públicos que ven su poder adquisito mermado. ¿Es a ellos que les vamos a pedir que reactiven la economía?

Parece que Grecia no está tan lejos. ¿Alguien tiene ideas para que esto funcione de una vez?


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