Algo está cambiando en la calle
Un Martes cualquiera, como el día de hoy. Tres y media de la tarde a bordo de un cercanías de Barcelona. Distraído, a ratos mirando por la ventana del tren y a ratos leyendo. Una voz da las buenas tardes a todo el vagón. Es una chica de unos 30 años, española, vestida con ropa cómoda. La jornada debe ser dura. Pide porque la desahuciaron y según explica duerme en una pensión junto a su marido y 2 hijos.


