Este balneario de nombre impronunciable es uno de los más bonitos de Europa bajo mi punto de vista, a mucha distancia de Caldea y otros más modernos. Es una de las visitas imprescindibles a Budapest (cuando tenga tiempo hablaré de esta fantástica ciudad). Estuvimos visitándolo en Agosto de 2007, y si alguna vez regreso, será obligatorio ir de nuevo.
El balneario es de aguas medicinales y está formado por 3 piscinas exteriores (agua templada, agua fría y agua caliente) y un montón de pequeñas piscinas interiores (aguas ricas en azufre, magnesio, calcio…).
Llegar al balneario con transporte público es muy fácil ya que la penúltima parada de metro de la línea amarilla (M1) te deja en la misma puerta del balneario. Lo primero que ves cuando llegas al balneario es un majestuoso edificio de color amarillo. Nada más verlo te da muy buena impresión, pero lo mejor está por llegar.


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